ajicam - asociación jiennense cáncer de mama

Diagnostico y Tratamiento

 

La supervivencia al cáncer de mama es cada vez mayor, gracias al diagnóstico precoz y a la mayor eficacia de los tratamientos de que disponemos hoy en día. La prueba principal para el diagnóstico es la mamografía. Otras pruebas complementarias pueden ser la ecografía o la resonancia magnética.

La confirmación del diagnóstico se realiza mediante biopsia. (Extracción de una muestra de tejido de la zona sospechosa para analizarlo al microscopio).

El tratamiento del cáncer de mama debe realizarse por unidades multidisciplinares, e interviniendo muchos profesionales coordinados entre sí.

Los principales tratamientos son:

  • Cirugía: Puede ser parcial o total. Si el tumor no es grande, respecto a la mama, se puede conservar la mama. Es necesario conocer si los ganglios de la axila están afectados mediante la técnica del ganglio centinela. Si lo están, será necesaria su extirpación (linfadenectomía). Si te extirpan los ganglios, es importante prevenir el linfedema (acumulación de líquido en el brazo de la intervención), desde el primer momento.
  • Radioterapia: Se utiliza normalmente tras la intervención quirúrgica para “limpiar” la zona de la cirugía de las posibles células tumorales que hayan podido quedar. Se suele aplicar siempre que ha habido cirugía conservadora y en ocasiones también después de la mastectomía. En las pacientes que van a recibir quimioterapia, la radioterapia se administra después de haber terminado este tratamiento.
  • Quimioterapia: Es uno de los tratamientos que más se utiliza en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir las células que componen el tumor para eliminar y evitar el crecimiento de las células tumorales. Se puede recibir tratamiento con un solo medicamento o con una combinación de dos o más. Existen varias vías de administración, pero la más frecuente es la intravenosa y, en algunos casos, la vía oral.
  • Hormonoterapia: Los tratamientos hormonales se utilizan para eliminar los niveles de hormonas o, al menos, bloquear su efecto, lo cual puede frenar el crecimiento de los tumores que son sensibles a estas hormonas. Los tratamientos que más se utilizan son: los antiestrógenos y los inhibidores de la aromatasa. Los tumores que tienen receptores hormonales positivos son los que pueden recibir estos tratamientos. La elección del fármaco dependerá de muchos factores que tu médic@ tendrá en cuenta a la hora de prescribírtelos.
  • Terapia biológica y los anticuerpos monoclonales: Las células tumorales malignas son capaces de producir proteínas, que les permiten dividirse continuamente e invadir otros tejidos. Una de estas proteínas es la denominada HER2. Aproximadamente el HER2 aparece entre un 20 y 30% de los cánceres de mama. Actualmente hay sustancias que inhiben o anulan la acción de esta proteína. Estos fármacos actúan sobre las células tumorales que tienen la proteína HER2 en exceso, impidiendo que la célula se multiplique, atacando sólo las células tumorales y sin ningún efecto sobre las células sanas.

(Información obtenida de la Guía informativa de la Escuela de pacientes).

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